Recta final del recorrido en Zambia

Definitivamente ha sido un viaje muy intenso.

Hemos recorrido muchísimos lugares alrededor del país. Iniciamos en Lusaka, pasamos por Kalabo, Shangombo, Livingstone y muchos lugares más, hasta volver a llegar a donde empezamos.

Tantos lugares y tantas personas que he conocido en una cultura totalmente distinta a la mía es interesante.

Por un momento me he puesto a pensar que todos estamos siguiendo a Dios con el mismo objetivo a pesar de hablar idiomas, lenguas tan distintas.

Sin duda me he quedado con recuerdos tan inmensamente eternos como el amor de Dios hacia nosotros, porque tanto amo Dios al mundo que dio a su hijo para demostrar su amor que se mete en nuestras entrañas, pero que muchos no comprendemos aún.

El descontrol emocional que he gozado en mi ser es tan emergente que Dios lo manifiesta en mi sonrisa y las ganas que tengo de conocerlo más y más. Es tan difícil poder olvidar la mirada de Dios en cada persona que me recibió en sus hogares, en sus comunidades, en su música, en sus oraciones, en sus corazones. Pero sin duda es más difícil poder decirles que me retiro por algún tiempo, por algún instante, por algunos años o por siempre. No lo sé, pero sé que puedo crecer como persona y ayudar al mundo de alguna otra manera.

Quiero también decir que tuve momentos en donde he sentido a Dios en la naturaleza… así fue en las Cataratas Victoria (las más grandes del mundo) cuando sentía la brisa en mi cuerpo, gracias al impacto con el que el agua chocaba en las rocas al momento de caer. Sin duda agradezco a Dios por mostrarse en tantas maneras tan hermosas, y todas ellas distintas. Como en los Safaris en los animales tan bonitos.

Ha sido la manera en como he visto el rostro de Dios de formas  complejas y distintas… todas y cada una de ellas distintas.

He compartido y disfrutado esta experiencia con personas que jamás creí que podría conocer pero que ahora me acompañan y me comparten un poco de sus vidas y la manera en como ellos conocen a Dios.

Visita a Kalabo

El día de ayer me encontré con una comunidad muy bella en Kalabo. Nos adentramos en la habana por primera vez en nuestra estadía aquí en Lusaka. Debo decir que fue más que interesante e intenso… un hermoso compartir con las personas de los pueblos escondidos en Kalabo.

Estoy muy agradecido con Dios por poner los medios necesarios para mi estadía en este lugar, y de algún otro modo le agradezco infinitamente al P. Jesse Esqueda por darme la oportunidad de representar a los misioneros de nuestra comunidad en Tijuana.

Lo más bonito de convivir con las personas de Kalabo sin duda alguna fue la manera en cómo nos han recibido. Nuestra cultura es totalmente distinta a como ellos perciben que debería de ser el mundo, porque lo único que conocen es el pueblo en donde han vivido siempre. Tratar de comunicarme con ellos es difícil porque no conozco su  lengua nativa, pero todo lo positivo, logró resultar perfectamente bien con su manera de recibirnos. Ver como los niños corren detrás del auto en el que llegamos, con gritos de felicidad que desgarraban sus pulmones, no tiene precio y mucho menos distinción de raza o géneros. Nos recibieron con las mejores de sus comidas, con bailes y música.

El día de ayer pude apreciar cómo es que existe la escasez de agua, mala alimentación y falta de conocimiento hacia el mundo exterior. Las personas de los pueblos en Kalabo son muy humildes y sencillas, pero sobre todo son muy felices y eso lo saben compartir.

Prepararse espiritualmente será un factor importante siempre para las personas que deseen visitar estos lugares tan hermosos porque no se sabe de que manera se te puede presentar Dios.

He visto el rostro de Jesús en estas personas.

GOLPE DEL MOMENTO

Agradezco a Dios por el P. Jesse Esqueda que esta en Tijuana, P. Jhim que nos acompana, Teko-Teko y Brian Bernhardt hermanos seminaristas y Miguel Munoz que viene de servicio como ministro de jovenes y por nuestras familias que se encuentra en casa.

Desde el inicio de nuestra llegada ha sido complicado el hecho del traslado y la comida. Todo es muy distinto aqui. La ciudad es muy pequena realmente muy contaminada. Es muy distinto a la vida a la que estoy acostumbrado.

Fuera de toda esta parte psicoemocional con la que creci, es hermoso el poder conocer esta cultura tan distinta a la mia porque las personas tienen un saludo muy peculiar con el que te reciben de la manera mas amable posible. Es complicado el hecho de que las personas trabajan muy duro por sobrevivir y alimentar a sus familias ya que la sobre poblacion lo complica un poco mas. Me encuentro en un gran momento de mi vida en el que solo quiero aprender de las personas que me rodean y poder servir como Dios me lo esta pidiendo, y si por algo estoy aqui es porque asi me lo ha mandado.

El trabajar con la personalidad de cada uno de mis hermanos de la comunidad Oblata en esta cultura, tambien se ha convertido en algo muy interesante para mi, puesto que ellos me han ensenado a comer sus comidad tipicas y debo admitir que es hermoso poder comer sus manjares tan distintos a los que ya conozco.

Han transcurrido apenas 3 dias desde nuestra llegada y se han presentado casos interesantes, desde la forma de hablar hasta la manera de saludar, se que lo he repetido en varias ocaciones pero me encanta desenvolver mi parte humana porque no deja de ser hermoso y reflexivo a la vez. Tratando de aterrizar mi punto, quiero estar tan de cerca con estas personas, tanto como estar en la prescencia de Dios, porque solo asi podre conocer la misericordia de Dios cerca de lo que las peronas me quieren regalar un poco de su cultura, con su tiempo y espacio. Debo reconocer que antes pensaba en que las personas que viven en los paises de este continente (como los de Zambia, Africa) no estan tan avanzados en su manera de pensar. Pero estoy equivocado, todos tenemos la misma capacidad de pensar y tenemos pensamientos similares, una cultura de la otra, y eso es normal porque las personas que crecemos en un lugar tenemos la perspectiva superficial de los que vienes de afuera. Es por eso que quiero decir que agradezco a Dios infinitamente por darme la oportunidad de salir a conocer el mundo, en especial a mis hermnos que radican en este pais (Zambia, Africa), porque podremos ser distintos en nuestro comportamiento cultural, pero compartimos en su mayoria el amor hacia el mismo ser divino que es Dios.

La Aventura continua y se avecina el encuentro spiritual. Las ganas por conocer a los que me reciben en sus hogares, es inmensamente proporcional al amor que siento por Dios. No puedo amar mas de lo que Dios ama a este mundo, pero puedo amar tanto como puedo conocer el miesterio de Dios.

By Pedro Verdugo